Declaración de Autoestima "Yo Soy"



En todo el mundo no existe nadie exactamente igual a mí. Hay personas que tienen aspectos míos, pero ninguna forma el mismo conjunto mío. Por consiguiente, todo lo que sale de mí es auténticamente mío, porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece: mi cuerpo, todo lo que hace; mi mente, con todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo todas las imágenes que percibe; mis sentimientos, cualesquiera que sean: ira, alegría, frustración, amor, decepción, emoción, mi boca, y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces o cortantes, correctas e incorrectas; mi voz fuerte o suave; todas mis acciones, sean para otros o para mí.

Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Son míos mis triunfos y mis éxitos, todos mis fracasos y errores.
Puesto que todo lo mío me pertenece, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo llegar a quererme y sentir amistad hacia todas mis partes. Puedo hacer factible que todo lo que me concierne funcione para mis mejores intereses.
Sé que tengo aspectos que me desconciertan y otros que desconozco. Pero mientras yo me estime y me quiera, puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas e ir descubriéndome cada vez más.

Como quiera que parezca y suene, diga y haga lo que sea, piense y sienta en un momento dado, todo es parte de mi ser. Esto es real y representa el lugar que ocupo en ese momento del tiempo.

A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho, de lo que he pensado y sentido, algunas cosas resultarán inadecuadas. Pero puedo descartar lo inapropiado, conservar lo bueno e inventar algo nuevo que supla lo descartado.
Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo los medios para sobrevivir, para acercarme a los demás, para ser productiva, y para lograr darle sentido y orden al mundo de personas y cosas que me rodean.
Me pertenezco, y así puedo estructurarme.
Yo soy yo y estoy bien.

Texto adaptado del libro “Relaciones Humanas en el Núcleo Familiar”, de Virginia Satir, Editorial Pax, México 1980.

SEGERENCIAS PARA MANTENER BUENA COMUNICACIÓN FAMILIAR


Características que pueden propiciar una buena Comunicación Familiar:


1. Comunicación: Escuche a sus hijos en forma atenta, cercana y abierta, sin interrupciones. Preste atención a las cosas que dicen y hacen. Permítale que expresen lo que piensan y sienten, ya que, a través de las emociones los niños muestran y comunican sus problemas.



2. Educación: Demuestre a sus hijos el cariño que usted siente. Recuerde que necesidades tenía cuando usted fue niño. Enseñe a sus hijos, sin utilizar la violencia como forma de comunicación. Converse y entregue una educación orientada al establecimiento de normas, deberes y derechos en el hogar y colegio.



3. Solución de Problemas: Conversar sobre las necesidades que tienen ustedes como padres para con sus hijos y en conjunto idear cómo lograr una armonía en su hogar. Organice y aproveche su tiempo, energía, dinero y habilidades para comunicarse y relacionarse de buena forma con su familia. Reconozca lo que siente y lo que le preocupa para que esto no afecte los momentos familiares.


4. Expresión de la Comunicación:
· Nos comunicamos con palabras.
· Nos comunicamos con gestos.
· Nos comunicamos con acciones.
· Nos comunicamos con personas, en un lugar, momento y dentro de una relación familiar.


Sugerencias para mantener buena comunicación.



  • Sea un ejemplo positivo.

  • Tome decisiones en conjunto.

  • Trate con respeto al otro.

  • Destaque lo positivo.

  • Ponga atención.

  • No deje que la violencia se interponga entre usted y su hijo.


¡ALTO, PARE!


Haga tiempo para conversar con sus hijos. Aproveche las situaciones oportunas cuando estas se presentan. Hagan planes familiares para pasar más tiempo juntos, por ejemplo:



· Pueden ver una película o vídeo en familia.
· Salir a comer juntos, ir a pasear o a caminar al parque, etc.



¡ ESCUCHE!

Sea curioso. Pregúnteles qué piensan o que sienten sus hijos. Conozca a sus hijos más a fondo y al mundo que los rodea.




¡HABLE!



Comparta sus ideas y sus sentimientos con ellos. Cuénteles cuáles son las cosas que le parecen importantes a Usted, los jóvenes pueden tomar mejores decisiones en su vida cuando tienen todo el apoyo e información necesaria.