La Experiencia del Duelo: Sugerencias para su Recuperación

"Dicen que el tiempo lo cura todo. Pero el tiempo, por si solo, no hace nada. Lo que ayuda realmente es lo que tú haces con el tiempo"

¿Esta utilizando el tiempo para aceptar la pérdida, para reconocer que su ser querido ha muerto y no lo va a recuperar?

¿Esta utilizando el tiempo para expresar las emociones y sentir el dolor que supone para usted esa pérdida?

¿Esta utilizando el tiempo para aprender a vivir sin esa persona querida?

¿Esta utilizando el tiempo para, llegado el momento, ir recuperando su interés por la vida?
Si quiere vivir de una manera sana su duelo, si no quiere arrastrar indefinidamente el dolor, no basta pues con esperar a que todo se pase, o seguir viviendo como si nada hubiera pasado.
Necesita dar algunos difíciles pasos y aprender las duras lecciones de la pérdida.
Los Cuatro Pasos...

  • La Aceptación de la Pérdida:

Aunque sea la cosa más difícil que ha hecho en toda tu vida, debe llegar a aceptar esta dura realidad: su ser querido ha muerto y no va a regresar. Aceptar con la cabeza es fácil, sabes que ha muerto. Lo difícil es aceptar con el corazón. Es pues muy normal un tiempo (pueden ser meses) en el que se niegue o se rebele contra la dura realidad. Otórguese tiempo.

Hablar de su pérdida, contar las circunstancias de la muerte, visitar el cementerio o el lugar donde se esparcieron los restos. Todo esto le puede ayudar poco a poco, y con mucho dolor, a ir aceptando el hecho de la muerte. Sabrá que ha podido dar este paso, cuando pierda toda esperanza de recuperar a su familiar o amigo, será el momento de la verdadera despedida.

  • Sentir el Dolor:

Necesita también sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo, impotencia, desesperación, culpa.

Habrá personas que le dirán: “Tienes que ser fuerte”. No le haga caso. No escondas tu dolor.

Comparta lo que le está pasando con tu familia, amigos de confianza. No se guarde todo para si mismo por miedo a cansar o molestar. Busque a aquellas personas con las cuales puede expresarse tal y como se siente.

  • Aprender a Vivir sin esa Persona:

Recuerde que hay tiempo para todo, para sentir y vivir el duelo, pero también para hacer, para ocuparse de las muchas actividades de la vida cotidiana. Aunque sienta que el mundo se ha parado para usted, también es cierto que la vida sigue con sus muchas y quizás nuevas exigencias. Una actitud adecuada sería aquella que busca un cierto equilibrio entre el sentir y el hacer.

Así, hacer el duelo significa también aprender a vivir sólo/a, aprender a tomar decisiones por si mismo/a, aprender a desempeñar tareas que antes hacía el fallecido, aprender nuevas formas de relación con la familia y amigos, aprender un nuevo sentido del mundo y de uno mismo.

  • Recuperar el Interés por la Vida y por los Vivos:

Llega un momento en que sabe que es necesario soltar el dolor y el pasado. La vida le espera llena de nuevas posibilidades.

No hay nada malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones. En el caso de la muerte de la pareja, no hay motivo para avergonzarse si aparece de nuevo el deseo sexual. En realidad, el corazón herido cicatriza abriéndose a los demás.

“Inevitablemente una pérdida significativa produce un cambio… de usted depende rescatar de ese cambio… una enseñanza de vida”

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